El bueno no es el tonto
No confundas paciencia con ingenuidad, no creas que quien calla no tiene qué decir, ni que el que perdona no conoce el dolor,
Versos que exploran los matices del corazón, desde la pasión ardiente hasta la ternura más sutil
No confundas paciencia con ingenuidad, no creas que quien calla no tiene qué decir, ni que el que perdona no conoce el dolor,
En un rincón de un viejo escritorio, cubierta de polvo y de olvido, descansa una carta sin destinatario, una promesa jamás cumplida,
A veces, damos por hecho lo que dicen las palabras, como quien pasa por un río sin mirar al fondo, sin saber que ahí, en lo oscuro, se esconden reflejos,
Te veo cada día, como quien contempla el horizonte tras el cristal de una ventana rota, como quien busca en el vacío una respuesta que no llega. Te veo,
En el laberinto de la mente y el sentir, donde los pensamientos y el corazón suelen confluir, se halla el error más grande,